Creo haber dejado bastante claro ya en este blog que soy una gran amante de los gatos, tanto domésticos como salvajes. Y claro, mi afición p...

MIS GATOS FICTICIOS FAVORITOS

Creo haber dejado bastante claro ya en este blog que soy una gran amante de los gatos, tanto domésticos como salvajes. Y claro, mi afición por los mininos no se limita solamente a los de verdad, sino que se extiende también a los imaginarios. Aquí les van, por lo tanto (tal como pone el título de esta entrada), mis gatetes ficticios favoritos :-)

GARFIELD — No podía faltar, obviamente :-) De acuerdo, a mucha gente no le gusta Garfield, pero a mí me ENCANTA. ¿Cómo podría NO gustarme un gato gordo, haragán y cabroncete que come lasaña, hace tratos con los ratones para no tener que cazarlos y se burla de las arañas? Me parece la mar de divertido.

PELUSA — Por si no les suena de buenas a primeras, Pelusa es el persa chinchilla de la película Stuart Little. Es sinvergüenza y sarcástico, pero en el fondo tiene suficiente buen corazón como para no comerse al ratonil hijo adoptivo de su familia.

LUCIFER — No, no me refiero al personaje bíblico en cualquiera de sus representaciones sino al gato de la película animada Cenicienta. Lucifer es súper perverso, hasta el punto de ensuciarle el piso a Cenicienta por pura diversión. Villanía gatuna con un lindo toque de sadismo :-D

DON GATO Y SU PANDILLA — Crecí con estas caricaturas, así he añadido tales gatos a la lista por simple nostalgia. Me hacían mucha gracia sus aventuras.

EL GATO CON BOTAS — Aquí me refiero a la versión con sobrepeso de la peli Shrek por siempre. "¿Por qué la versión regordeta?", se preguntarán. Bueno, es que me hace muchísima más gracia, no por lo gordo sino por lo mimado. Ah, ¡y también por el descaro de comerse al Hombre de Jengibre!

MACAVITY Y MR. MISTOFFELEES — ¿Qué, no les suenan? ¡Pues son mis dos gatos favoritos del musical Cats! El primero de ellos es el villano más villano en la historia de los gatos, al parecer, hasta el punto de que puede levitar y ha quebrantado todas las leyes humanas. El segundo es un mago capaz de hacer aparecer siete gatitos de un sombrero, y también baila que da gusto. Si no me creen, miren los videoclips abajo :-)





LOS GATOS SIAMESES DE LA DAMA Y EL VAGABUNDO — Lo sé, lo sé, en parte son un estereotipo racista, pero, al igual que Lucifer, representan muy bien la refinada villanía gatuna, hasta el punto de pretender robarle la leche a un bebé.

CHLOE — Chloe es la gata gris regordeta de La vida secreta de tus mascotas. De nuevo, no me hace gracia por regordeta sino por su inteligencia y su actitud tan gatuna e indolente. ¡Ojalá tuviera una serie animada para ella sola!

SALEM SABERHAGEN — Este gato pertenece a la serie Sabrina, la bruja adolescente (1996). En realidad es una persona convertida en un gato parlante, pero no hace menos gracia por ello.

O'MALLEY Y DUQUESA — Estos dos pertenecen a la peli de Disney Los aristogatos. El primero es un gato callejero muy vivo, la segunda es la gata de una señora rica. Duquesa me gusta porque es una mamá gata fenomenal, súper fiel a su humana, además.

MAURICIO — A este gato ya lo mencioné en mi reseña de El asombroso Mauricio y sus roedores sabios. Es serio, es un personaje genial, casi que lo mejor de la novela.

GREEBO — ¡Otro gato creado por Terry Pratchett! Greebo es la mascota de Tata Ogg, una señora bruja muy maternal y muy pilla al mismo tiempo. Greebo es, básicamente, la personificación de todas las cualidades gatunas que hacen que a muchas personas NO les gusten los gatos... ¡de ahí que me agrade tanto el personaje! :-D Les paso algunos fragmentos de texto sobre él:

Al cabo de un momento Greebo se despertó, se desperezó, bostezó y saltó en silencio al suelo. Luego el montón de pelo más astuto y freoz que jamás tuviera la inteligencia necesaria para sentarse en un comedero para pájaros con la boca abierta y una tostada en equilibrio sobre el hocico desapareció por la ventana abierta.

Pocos minutos después, el gallo del jardín de la casa de al lado levantó la cabeza para saludar al luminoso nuevo día y murió al instante en mitad del quiquiriquí.

Greebo también tenía una perspectiva gatuna del tema de las posesiones, que consistía simplemente en que nada comestible tenía derecho a pertenecer a otra gente.

A estas alturas ya estaban solas salvo por el hombre enorme que roncaba. Los otros dos habían salido y se habían unido a los pasajeros que iban en el techo.

La causa principal de aquello era Greebo. Con ese instinto infalible que tienen los gatos para detectar a la gente que odia a los gatos, había saltado pesadamente al regazo de todos y les había practicado el tratamiento del "joven aaamo de vuelta en la vieeeja plantación". Los había pisoteado hasta someterlos y luego se había echado y se había puesto a dormir, con las garras no lo bastante clavadas como para hacerles sangre pero sí como para sugerir claramente que aquella era una opción en caso de que la persona se moviera o respirase. Y luego, cuando estaba seguro de que se habían resignado a la situación, había empezado a apestar.

Nadie sabía de dónde venía. No era un olor asociado con ningún orificio conocido. Era simplemente que, después de cinco minutos de siesta, el aire encima de Greebo adquiría un penetrante olor a alfombras fermentadas.

Yo: ¡Hola, Greebo, soy una gran admiradora tuya!
Greebo: ¡GRRRRÑAUFSSSSTFSSSSTGRRRR! [Traducción: "¡Suéltame ahora mismo si no quieres sufrir una muerte lenta y dolorosa, humana!"]

Bueno, fin de mi lista. ¿Tienen ustedes algún personaje gatuno favorito? ¡Díganlo en los comentarios!

G. E.

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