Era la madrugada de Navidad, y como en mi casa no la celebramos, mi dragón, mi unicornio, mi gato y yo estábamos durmiendo a pata suelta... ...

LA NAVIDAD DEL GATO GIGANTE

Era la madrugada de Navidad, y como en mi casa no la celebramos, mi dragón, mi unicornio, mi gato y yo estábamos durmiendo a pata suelta... hasta que escuchamos un maullido muy fuerte y espantoso.

—¿Pero qué...? —dije yo mientras me levantaba de la cama. ¿Acaso se había colado otro gato desde la azotea al fondo de mi casa? Gatetes tontos que se meten en lugares de los que luego no pueden salir...

Pero no, el sonido NO provenía del fondo de mi casa sino del frente, y era demasiado estruendoso como para tratarse de un gato normal. Cuernito y yo salimos a la calle (Donald estaba ya en la azotea, claro, dado que hace años no cabe en mi casa), y esto es lo que vimos:


Miré a Cuernito.

—¿Esto es culpa tuya? ¿Otra vez agrandaste un gato por accidente? —Es que ya lo había hecho con mi gato Osito.

Cuernito, sin embargo, movió la cabeza de un lado a otro. Lucía tan confundido como yo.

—¡Donaldito, ve a evitar que ese gato devore a mis vecinos, por favor! —exclamé, aunque mi dragón ya estaba a medio camino de ir a hacer eso justamente.

Donald tackleó al gato y lo inmovilizó en el suelo como un experto en lucha grecorromana, tratando de que el animalote no lo hiciera jirones con sus tremendos dientes y garras. Nos tomó un poco más de tiempo conseguir una dosis de tranquilizante lo bastante fuerte como para que el bicho dejara de pelear.

—¿Y ahora qué hacemos con este monstruo gatuno? ¿Y de dónde cuernos salió, por cierto?

Nadie supo responder mi pregunta. Al cabo de un rato, sin embargo, notamos un patrón: cada vez que pasaba frente al gato un observador con poca ropa, el animal despertaba a medias y trataba de pegarle un zarpazo.

En fin, googleando googleando, que es como se averiguan hoy en día la mitad de las cosas, llegamos a la conclusión de que el bicho era el famoso Jólakötturinn. O sea, un gato islandés navideño mitológico con la mala costumbre de devorar a la gente poco abrigada. Pero ¿qué hacía el dichoso Jólakötturinn tan lejos de Islandia? ¿Se habría confundido de región geográfica por culpa del dichoso cambio climático? A saber.

—¿Alguien tiene una sugerencia sobre cómo devolver este gatote a Islandia? —pregunté.

De nuevo, nadie me respondió. Hasta mi Donaldito se encogió de hombros, ya que el Jólakötturinn era demasiado grande como para que lo cargara él hasta su país de origen.

—Tal vez debamos llamar a alguna aerolínea islandesa y pedir que nos manden un av...

Cuernito chasqueó la lengua (de manera súper adorable, como siempre), dio un paso adelante, tocó al Jólakötturinn con su cuerno y lo redujo al tamaño de un gatito.

—Oh, perfecto, eso lo arregla. ¡Bueno, gente, vuelvan a sus casas, ya están todos a salvo, no hay nada más que ver aquí! ¡Feliz Navidad!

Le tomó más de una hora dispersarse a la multitud. Todos querían acariciar a mi unicornio y sacarse selfies con él, algo perfectamente entendible ya que mi cuernito es una criatura súper maravillosa y suavecita :-) Otros pidieron para volar en mi dragón, así que mi Donaldito los paseó un rato. En serio, ¿qué mejor regalo de Navidad que un lindo paseo en dragón? No es algo que uno pueda hacer a menudo.

"¿Y qué pasó con el Jólakötturinn?", se preguntarán. Bueno, el plan inicial era devolverlo de inmediato a Islandia, pero pasó que más o menos nos encariñamos con él. Sobre todo mi gatete, el cual tiene mucha energía y por lo tanto necesita jugar mucho. O sea, decidimos conservar al Jólakötturinn por unos días. Total, un gato monstruoso del tamaño de un gatito en realidad no es muy diferente de un gatito normal, y el único problema ahora mismo es que me salta a los tobillos para tratar de comerme por no llevar más ropa (ya ven, igual que un minino cualquiera).


Mmmm, tal vez deba usar botas hasta que mi dragón devuelva al Jólakötturinn a su lugar de origen, así como usé guantes de jardinería durante las pocas semanas que mi gato tuvo la mala costumbre de masticarme las manos :-D

G. E.

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4 comentarios:

  1. ¡Qué cosas más estrambóticas ocurren por tu barrio!
    Siempre es un placer leer vuestras aventuras.
    Un abrazo y feliz año!

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    1. Me alegra que te haya gustado la anécdota. ¡Abrazos y feliz año pa' ti también!

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  2. Jajaja. Que divertida historia, como la del gato agrandado de tamaño.
    Google fue útil y el unicornio tuvo un importante papel.
    Muy bien ilustrado.
    Que tengas un buen año. Besos.

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    1. Me alegra que te haya gustado :-) ¡Buen año para ti también!

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