¡Yipi, Oktoberfest! Hora de celebrarla... ¿cómo y dónde? Ains, no es fácil ser originales, ¿verdad? —¿Qué creen que deberíamos hacer este ...

UN LAGO DE CERVEZA Y MONSTRUOS DE HIELO BORRACHOS

¡Yipi, Oktoberfest! Hora de celebrarla... ¿cómo y dónde? Ains, no es fácil ser originales, ¿verdad?

—¿Qué creen que deberíamos hacer este año? —les pregunté a Donald y Cuernito.

Ellos se miraron un momento, se dijeron algo en un idioma que inventaron para charlar entre sí (algo acorde a sus aparatos vocales, ya que por alguna razón no les sale hablar en español), y entonces hicieron lo siguiente: Cuernito utilizó su magia para conjurar un globo terráqueo holográfico y Donald se tapó los ojos antes de elegir al azar un punto del planeta.

—¡Órale! —exclamé mientras me esforzaba por determinar dónde quedaba el sitio en cuestión, puesto que el globo holográfico no mostraba nombres por ningún lado.

En fin, menos mal que existe Google Earth :-) El punto elegido por Donald resultó ser ¡el Lago Baikal, en Rusia! ¡Una de las cosas que afanaría si pudiera!

De pronto me vino una duda a la mente, sin embargo:

—¿Cómo planean que celebremos la Oktoberfest ahí? —les pregunté a Donald y Cuernito—. O sea, estamos hablando de un lago. Y creo que a los rusos les gusta más el vodka. (Abrí Google para averiguar si los rusos celebran o no la Oktoberfest. Parece que sí. OK, no sólo beben vodka, pues.)

Donald me hizo un gesto con la mano para darme a entender que ellos se encargarían de todo. Volamos a Rusia, por lo tanto, y, tras unas cuantas paradas, aterrizamos junto al Lago Baikal.

(Antes de que me pregunten cómo hacemos para evitar los radares aéreos en los vuelos internacionales, bueno, es que mi Donaldito es un dragón y simplemente no lo detectan. Y en caso de toparme yo con alguna autoridad, tengo pasaporte de la Unión Europea y mi aspecto no es nada amenazador; las personas asumen, por lo tanto, que soy una simple turista, y me desean que lo pase bien en su país.)

—Bueno, ¿y ahora qué? —pregunté—. ¿Dónde está la cerveza? ¿Vas a convertir el lago como lo hiciste con el Arroyo Pantanoso hace dos años, Cuernito mío? Es un lago grande. Va a ser mucha, mucha cerveza.

Mi unicornio sacudió de un lado a otro su hermosa cabecita, apoyó su cuerno en el agua... y entonces, como si se tratara de la reina Elsa en la peli Frozen, la superficie del lago se convirtió en una capa perfectamente plana de cerveza congelada, con esculturas aquí, allá y acullá de jarras enormes llenas de cerveza líquida. Cuernito tuvo además la gentileza de añadir esculturas de bellos y poderosos guerreros germánicos semidesnudos, todos con una espada en la mano y una jarra en la otra.

—¡Oh, esto sí que pinta bien! —exclamé—, pero ahora necesitaré unos pat... ¡UAAAAAAA!

Quedé despatarrada en el hielo después del resbalón. Mi Donaldito me ayudó a levantarme al tiempo que Cuernito transformaba mis zapatillas de deporte en patines.

—Gracias, Cuernito precioso. Ay, ay, ay, mi pobre coxis. —Me masajeé un poco el trasero hasta que dejó de doler—. Muy bien, ¡¿quiénes están listos ahora para celebrar la Oktoberfest?!

Cuernito y Donald exclamaron su equivalente de "¡yoooooo!", y después de eso hicimos tanto ruido con la fiestota que poco a poco se nos sumaron unos cuantos rusos. Al principio creo que me preguntaron en su idioma qué carajo le había pasado a su precioso lago, pero respondí a eso con un alegre "¡Oktoberfest!", les pasé unas cuantas jarras de cerveza, y al cabo de un rato estaban tan achispados que dejaron de hacer preguntas y ni siquiera se asombraron al ver a mi dragón y mi unicornio.


Oh, les dimos patines también, aunque muchos de ellos ya tenían (no por nada Rusia destaca en los deportes invernales). Horas más tarde nos pusimos a jugar al curling con las jarras vacías y trapeadores caseros, pero fue un desastre (divertido) porque no dejábamos de chocar entre nosotros :-) (Terminé con un chichón en la frente. Lo bueno es que había suficiente hielo alrededor para bajar la inflamación.)

Los monstruos de hielo aparecieron en la mañana del segundo día de fiesta. Los rusos se venían tan sorprendidos como yo, por lo que asumí que ellos también desconocían su procedencia.

Eran diez en total. Altos, azules, vagamente humanoides pero con siete dedos en cada mano. Señalaron al lago y a las jarras de hielo gigantes y balbucearon en ruso:

—Cerveza. Cerveeeeeeza. Mmmmm.

Ah, bueno, con eso ya quedó todo claro.

—¡Disfruten también la Oktoberfest! ¡Hic! —exclamé, y los monstruos vitorearon. O sea, seguimos la fiesta como si nada pero con monstruos de hielo patinando también por el lago.


(Mi dragón estornudó fuego y derritió por accidente a uno de los monstruos, pero los otros estaban ya demasiado borrachos como para darse cuenta. Espero que no lo noten más tarde y traten de vengarse de mi pobre Donaldito.)

Tres días después amanecimos con una resaca fenomenal, incluyendo a mi Cuernito, el cual estaba tirado panza arriba en el pasto con cara de "necesito el equivalente mágico de una aspirina". El lago ya se había derretido y los monstruos no se veían por ninguna parte (¿se derritieron?, ¿volvieron a su glaciar?, quién sabe).

Los rusos, Cuernito, Donald y yo nos arreglamos un poco, nos sacamos unas cuantas selfies y luego todo el mundo volvió a su casa.

Fue una linda Oktoberfest :-)

G. E.

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8 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Probando,probando...1, 2,3.
    Segundo intento para dejar mi comentario y constatar que esta entrada fue muy divertida para mí.
    Una pena haberme perdido tal evento. Tuvo que que ser genial esa celebración sobre el lago con toda esa gente y esos monstruos bailando mientras bebiaís cerveza. Bueno, aún nos queda Halloween para irnos de fiesta juntos. Saludos para Donald y Cuernito.
    Un abrazo!

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    1. ¡Gracias por comentar! Oye, si quieres te incluyo en mi próxima celebración del Halloween, pero te advierto de que habrá payasos macabros :-) Me alegra que te haya gustado esta entrada. ¡Besos!

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    2. ¿Que si quiero?
      ¿Dónde hay que firmar?

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  2. Que útil tener un dragón y un unicornio como amigos. Que les agradaron a quienes se sumaron al festejo.
    Besos.

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    1. Sí, es muy útil para escribir entradas locas como ésta :-D Gracias por comentar de nuevo. ¡Saludos!

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  3. La verdad es que es innegable que la historia es muy original. Me ha gustado. ¡Besos!

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    1. ¡Gracias, me alegra mucho que te haya gustado! Besos para ti también :-)

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