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5 de abril de 2019

NECESITO ESTAS PEQUEÑAS MALDICIONES

¿Recuerdan mi entrada sobre las cosas (pequeñas) que encuentro extremadamente irritantes? Bueno, como ninguna de ellas ha dejado de molestarme, y encima mi lista se ha alargado, he decidido dar un paso más y pensar qué maldiciones serían apropiadas para aliviar cada una. Aquí les van :-)

Quiero una maldición para pasar los pelitos de mi barbilla a la barbilla de mujeres detestables.

Quiero una maldición para que se les adormezcan los dedos o la lengua a las personas que no dejan de escribir y decir estupideces o de maltratar a otros con sus palabras.

Quiero una maldición que haga que los políticos se conviertan en estatuas de chocolate al momento de pronunciar un discurso cargado de mentiras. (Esta maldición no sería reversible, lo cual nos permitiría comernos las estatuas.)

Quiero una maldición que impida que los políticos gasten los fondos públicos en cosas que los ciudadanos no aprobaríamos. ¿Que se les vaciaran mágicamente sus propias cuentas bancarias al momento de considerar la idea, por ejemplo?

Quiero una maldición para los conductores que doblan sin avisar. Algo así como que se estrellaran de repente contra un muro de estiércol.

Quiero una maldición para los conductores que no sueltan el dichoso móvil mientras manejan. Ya sé: ¡que el teléfono se les convirtiera en una barra de jabón!

Quiero una maldición para los dueños irresponsables que no recogen de la vía pública la caca de sus perros. ¡Que la caca les rebotase a la cara!


Quiero una maldición para quienes deciden cancelar una serie de televisión dejando el final colgado. Por ejemplo, que la cara se les llenase de verrugas hasta que grabaran un último episodio de la serie cancelada, cerrando así todos los cabos sueltos.

Quiero una maldición para los motociclistas que recortan los caños de escape a fin de que la moto haga un ruido infernal. La más apropiada sería que el ruido sonara como un pedorreo en lugar de un rugido :-D

Quiero una maldición para los veganos que insisten en volver veganas a sus mascotas carnívoras. Como mínimo, que dichas mascotas se les transformaran en cobayos.

Quiero una maldición para los perros insufribles que ladran desde el otro lado de una reja. ¿Que en lugar de ladridos les brotara música de la garganta, tal vez? (preferentemente de Mozart).

Quiero una maldición para los caracoles en mi jardín. Estaría bien que se convirtieran en bombones (podría hacer escargot con ellos, pero la verdad es que paso de la comida francesa).

Quiero una maldición para los comentaristas del patinaje artístico que interrumpen la música con su parloteo irrelevante. Que se les durmiera la lengua o largaran trinos de canario en lugar de palabras, por ejemplo.

Quiero una maldición para los jardineros que me soplan detritos encima con sus estúpidas (¡y encima ruidosas!) sopladoras de hojas. Me conformaría con que la ráfaga de aire cambiara de dirección y les pegara a ellos en la cara.

Quiero una maldición para los mosquitos que zumban en la noche y no me dejan dormir. Primera opción: que explotaran. ¡Puf! ¡Adiós mosquitos!

Quiero una maldición para quienes insisten con los plurales incorrectos de "haber". (En serio, gente, "haber" sólo va en plural cuando se usa como verbo auxiliar, no cuando indica la existencia de algo. O sea, "había cinco patos en la laguna", no "habían cinco patos en la laguna".) Por ejemplo, que su medio de escritura (lápiz o teclado) flotara de repente y les pegara en la cabeza hasta que dejasen de cometer el error. (Esta maldición podría extenderse a muchas otras faltas imperdonables de ortografía y gramática.)

Quiero una maldición para las personas que llevan a sus perros sin correa, permitiendo que los mismos suban a mi porche y asusten a mi gato. ¿Que los perros se les transformaran en patos? ¿Que una correa viniera volando a azotarles el culo? Tantas posibilidades...

Quiero una maldición para las personas activamente LGTBfóbicas y/o machistas. ¿Qué tal si se convirtieran, a título temporal o permanente, en banderas arco iris o pantalones femeninos con lindos bolsillos? :-)

Quiero una maldición para los adolescentes (chicos o chicas) que van por la acera como si estuvieran pegados por los codos, pretendiendo que me desvíe al pasto o a la calle en lugar de hacerme espacio. Que les desaparecieran los teléfonos móviles sería un buen castigo, creo yo.

Y por último, quiero una maldición para las malditas pulgas. ¡Que fallecieran en agonía, pegando satisfactorios grititos de dolor, apenas saltaran sobre mi gato!


G. E.

PD: Antes de que me pregunten por qué mis soluciones mágicas pasarían por las maldiciones en lugar de mejorar directamente a las personas, bueno, es que a veces a menudo me pongo en modo vengativo-rencoroso. Muajaja ñejeje.

PPD: Sí, sé que existen las pipetas antipulgas para los gatos, pero últimamente nada parece funcionar contra esos puñeteros insectos de porquería.
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