INCOMPATIBLES - Ella quería conquistar al cerebrito de la clase. Él estaba determinado a ignorarla... hasta que descubrió su secreto. UNA RELACIÓN PERFECTA - Historias románticas contemporáneas con un poco de arte en cada una. BESO ROBADO - Lina conoce a dos bailarines de ballet: uno que le gusta... y otro que hará de todo para conquistarla. LOBO DE LUNA - La amistad inquebrantable entre una criatura del bosque y un lobo de otro mundo. EL REY Y EL PÁJARO BLANCO - Había una vez un joven rey y un ave blanca con un secreto extraordinario. CORAZÓN DE VERANO - Una niña elfa invernal le compra a un mercader algo que cambia todo su mundo: un hada del verano. RELATOS DE AMOR Y SANGRE - A menudo el amor sale terriblemente mal... AMOR SANGRIENTO - Él está muriendo de un cáncer terminal. Ella tiene un secreto escalofriante. OSCURA SALVACIÓN - Historias sobre amor y salvación... plagadas de horror y oscuridad. Haz clic en las portadas para leer las muestras gratuitas. Ve a la página SOBRE MIS LIBROS para ver todo mi catálogo. ¡Gracias por apoyarme!

29 de julio de 2017

QUERIDA, AGRANDÉ AL GATETE

Cosas locas que me pasan en este blog, del cual ya he aclarado que contiene mucha ficción. Desperté en la mañana, me levanté de la cama, fui al baño, me vestí... y de pronto una figura enorme, negra, peluda y muy suavecita se lanzó sobre mí, derribándome.


¿Qué rayos...? ¡Era mi nuevo gato Osito, pero diez veces más grande de lo normal! Tal cosa sólo podía tener una explicación.

—¡Cuernito! —exclamé—. ¿Qué has hecho con mi gato, precioso unicornio mío? ¡Ven acá y arréglalo!

Cuernito no acudió al llamado. Lo busqué por toda mi casa sin éxito... hasta que finalmente tropecé con él. Había estado todo el tiempo sobre la alfombra de mi dormitorio, invisible a causa de su pelaje camaleónico.

Cuernito me miró con sus adorables ojos, los cuales estaban algo vidriosos (como diamantes resplandecientes). Entonces... mi unicornio estornudó (largando gotitas de agua que parecían perlas llenas de luz de colores, porque mi unicornio no es capaz de hacer nada que no sea absolutamente adorable).

—Ay, pobrecillo, ¡estás resfriado!

Cuernito volvió a estornudar, y una de mis pantuflas que estaba junto a él se convirtió en un zapatito de rubí. Recién ahí me di cuenta de que muchas cosas en mi casa habían cambiado de una forma u otra, ¿a causa de estornudos previos? Sí, eso era lo más probable.

OK, Cuernito bonito, puedo dejarte pasar que mis libros sean ahora exquisitas figuras de Lladró y que la bañera parezca una fuente italiana de mármol con querubines y todo eso, pero ¿podrías arreglar al gato? Es que ya era mucho gato con sus seis kilos y medio, no sé cómo lo voy a manejar ahora.

Le eché una mirada de reojo a Osito, quien vació la comida en su plato de un solo lengüetazo y me miró con cara de "todavía tengo hambre, aliméntame". Tal cosa no me habría preocupado con un gato normal, pero siendo ahora del tamaño de una pantera, mucho me temí que empezara a preguntarse a qué sabría yo. Sobre todo porque más de una vez me ha mordido.

Cuernito se puso de pie, tambaleándose un poco. Su cuerno emitió algunas chispas mágicas, pero en lugar de arreglar a Osito, mi unicornio volvió a estornudar... y Osito se transformó en un leopardo de las nieves. Otro estornudo lo convirtió en un león, y el siguiente en un tigre dientes de sable con unos colmillos espeluznantes.

—¡No, no, mejor un gato gigante, mejor un gato gigante! —grité, y de alguna manera Cuernito logró obedecer mi orden. Luego se desplomó graciosamente, como una bailarina de ballet interpretando la muerte de Odette en El lago de los cisnes.

Era evidente que Cuernito no podría devolver a Osito a su tamaño normal mientras siguiera resfriado, de modo que envolví a mi unicornio en una manta bien suave, puse a su lado un cuenco con jugo de naranja y le di un besito terapéutico.

—¿Y ahora que hago contigo, Osito, aparte de calmar tu hambre antes de que me devores?

Osito maulló. Muy fuerte. Llamé al supermercado y encargué varios kilos de comida para gato, los cuales, por supuesto, me costaron una fortuna (Cuernito tendrá compensarme por eso más tarde, tal vez con dos metros de papel higiénico transformados en billetes).

Mi gatazo tremenda bestia felina devoró la comida y luego me miró con cara de "ya no tengo hambre... ¡pero ahora quiero jugar!", lo cual me puso en un nuevo aprieto. ¡Es que Osito ya es bastante bruto para el juego en su tamaño normal, imagínense con 65 kilos de peso!

Decidí sacarlo a pasear. Obviamente tuve que comprar una correa como para perro San Bernardo, y al mismo tiempo llamé a mi dragón para que ayudara. Donald quedó bastante sorprendido, por cierto, pero aprovechó para darse el gusto de acariciar a Osito sin temor a aplastarlo :-)

El paseo fue divertido. Al principio. O sea, Osito espantó a todos los perros del vecindario, incluso a aquellos con la mala tendencia de molestar a los gatos ajenos. ¡Dulce venganza! Por desgracia, al rato pasamos por un parque donde había niñitas jugando con cintas de gimnasia rítmica... y Osito se zafó para ir a perseguirlas. A las cintas, no a las niñas, pero las pobres chicas asumieron que Osito pretendía comérselas, y escaparon gritando de miedo. En fin. Donald recogió las cintas y jugó con Osito hasta que dichas cintas terminaron hechas jirones.

Osito no se había cansado en absoluto. Se entiende, es un gato joven con mucha energía. Donald lo levantó en vilo (cosa que no gustó mucho al gatete) y se lo llevó volando a alguna parte. Volvieron a las dos horas, Osito con la panza más llena... y Donald cargando bajo el brazo un ovillo de lana del tamaño de una pelota de fútbol. Ay, ay, ay. Espero que le hayan pagado al dueño de la oveja por cazar a su animal :-P

Los problemas no acabaron ahí. Después de jugar, mi gato siempre quiere acurrucarse en mi regazo para que lo mime... pero si mi regazo no suele ser suficiente para Osito en su tamaño normal, mucho menos lo era para 65 kilos de minino. Después de muchas vueltas y pisotones, YO me terminé recostando sobre la panza de Osito, y la verdad es que me resultó muy cómodo, como un sofá peludo y caliente :-D

A eso de la medianoche, mi pobre Cuernito ya estaba mucho mejor de su resfriado (otra ventaja de ser un unicornio, supongo); le pedí entonces que volviera a intentar la transformación, y tras un par de errores poco importantes (Osito se convirtió brevemente en un yaguarundí y un serval), por fin mi gato volvió a ser mi gato.

—Gracias, Cuernito —dije—. Ahora, por favor, vete a arreglar la bañera. Que la fuente de mármol está muy bonita, pero ahora mismo necesito una ducha caliente. El zapatito de rubí puedes dejarlo como está, sin embargo. Y hazme otro, para que en la próxima Noche de Brujas pueda disfrazarme de Dorothy.

Me alegra que todo haya vuelto a la normalidad. Y el próximo invierno... le pondré un suéter a mi unicornio para que no se resfríe :-P

G. E.

¿Buscas más entretenimiento? Haz clic AQUÍ para echar un vistazo a mis libros. ¡Cada compra me permite seguir escribiendo! ¡Gracias!
-----

Si te gustó este artículo, ¡compártelo en tus redes sociales! ¡Gracias!

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Me gustó mucho esta entrada, fue muy original y entretenida. Me encantó tu escritura :3
    ¡Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Pues a mí me alegra mucho que te haya gustado! Gracias y besos :-)

      Eliminar

ADVERTENCIA SOBRE LOS COMENTARIOS

Si quieres comentar algo sobre esta entrada, ¡adelante! Autorizo todos los comentarios siempre y cuando no sean a) propaganda o b) insultos. No recopilo datos sobre quienes comentan. Si te preocupa lo que el servidor de este blog pueda hacer con tus datos, lee la política de privacidad de Google y/o comenta en forma anónima (puedes usar un seudónimo como firma). Te recomiendo no poner tu dirección de correo electrónico; para algo anoté la mía en la página NO CLIQUEAR AQUÍ, en caso de que necesites contactarme en privado. ¡Besos y gracias!

POLÍTICA DE PRIVACIDAD

La autora de este blog no recopila datos sobre sus visitantes. Sin embargo, Google/Blogger, los intermediarios que figuran aquí para la venta de libros y otros productos, así como Google Analytics (que la autora emplea solamente para analizar el tráfico del blog a nivel estadístico, no para averiguar el paradero de nadie, porque a decir verdad le importa un pito dónde viva cada quién), sí pueden almacenar algunos datos en forma temporal o definitiva (esto último en caso de que alguien se haga una cuenta para comprar algo). La autora recomienda leer sus respectivas políticas de privacidad antes de usarlos. En el caso de los servicios comerciales (PayPal, Amazon, RedBubble y demás), la autora ha verificado su reputación para asegurarse de que no fastidien a nadie (en caso de que fastidien a alguien, pos vengan y avisen a fin de que la autora pueda pasar sus productos a servicios más confiables). Algunos vínculos en este blog son enlaces de afiliado que generan cookies temporales. No hay intenciones malignas detrás de eso; es para que la autora reciba la comisión correspondiente en caso de que se concrete una venta (la autora no sólo tiene que comer, sino también alimentar a su gato). Listo. Fin del texto destinado a calmar la paranoia sobre la privacidad de los datos. Ahora usen el sentido común y no pongan información sensible en lugares inadecuados (ejem-Facebook-ejem).

SEGUIR POR CORREO ELECTRÓNICO

La suscripción permite recibir cada entrada completa del blog por correo electrónico unas pocas horas después de su publicación, ¡incluyendo los dibujitos! Sólo tienes que apuntar tu dirección y confirmar la suscripción por partida doble (primero en una ventana emergente y luego haciendo clic en el vínculo que te llegará por correo electrónico). Y no, yo no veré tu dirección, así que no la usaré para enviarte propaganda. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras, además. El servicio donde se almacenan las direcciones pertenece a Google, cuya política de privacidad puedes leer aquí.

Datos personales

Mi foto
Soy una mujer de intereses variados, incluyendo el chocolate, los dragones, la películas de superhéroes y las novelas de horror. Escribo porque no concibo la vida sin escribir.