¿Recuerdan mi intento de sabotaje de la Navidad pasada ? Este año, por suerte, no hizo tanto calor, pero de todas maneras no me entraron gan...

¡MUERE, NAVIDAD, MUEREEEEE!

¿Recuerdan mi intento de sabotaje de la Navidad pasada? Este año, por suerte, no hizo tanto calor, pero de todas maneras no me entraron ganas de sabotear las navidades ajenas.

Caí en cuenta entonces de que jamás había armado un arbolito de Navidad. Supongo que es algo que debe hacerse al menos una vez en la vida, como andar en bicicleta, viajar en avión o bailar con un hombre guapo. O sea, mi Donaldito y yo pusimos manos a la obra y armamos un arbolito súper chulo, con esas bolas brillantes y escarcha artificial. Mientras tanto, puse esos CDs de música navideña que sólo puedo escuchar una vez al año, pensando que al menos daba para bailar con el que tiene canciones de Louis Armstrong. (Bailar frente al ventilador o el aire acondicionado, por supuesto, debido al maldito calor.)


Casi al final de la Nochebuena, Papá Noel asomó por una de mis ventanas para saludar. Le devolví el saludo. Pero pasada la medianoche...

Ah, lo siento, es que nunca tendré espíritu navideño. Lo mío es el Halloween. Arranqué una de las bolas del arbolito y se la arrojé a mi dragón. Donald hizo lo mismo, y así nos enfrascamos en una pelea de adornos navideños que dejó pedacitos de plástico roto desperdigados por todo el piso y las alfombras. Todavía en mi ventana, Papá Noel puso cara de desilusión y se alejó meneando la cabeza en un gesto negativo. Y yo le dije a mi dragón:

Dracarys, Donaldito.

Donald tomó aire y expulsó una hermosa llamarada directo al despojado arbolito de Navidad, que ardió alegremente hasta quedar hecho cenizas.

¡¡Muajajajajojojojo!!

Y puestos ya en el espíritu antinavideño, escribí un cuento de horror que pueden leer aquí. Y me da que haré esto desde ahora en adelante, igual que en el dichoso Día de San Valentín, que tampoco soporto.

Es que una no está para festividades ñoñas.

G. E.

PD: Como este blog es ficción, aclararé que en realidad no quemamos el arbolito de Navidad, en primer lugar porque hacía calor y en segundo lugar porque existía el riesgo de incendiar la casa. Además, no tengo nada en contra de los árboles, pobrecitos. Producen oxígeno.

2 comentarios:

  1. Qué risa! Eres malvada y encantadora a la vez. Me ha gustado eso de la pelea con los lanzamientos de bolas navideñas delante de Papá Noel. Un abrazo y feliz año!
    Ya estoy esperando la entrada de San Valentín...cuando veas a cupido le haces tragar un kilo de piedras del cañón del Colorado.

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    1. Feliz año para ti también, majete :-) Me alegra que te hayan gustado mis aventuras anti-navideñas.
      Uh, tienes razón sobre San Valentín. ¡Ya puedo ir pensando qué escribiré para esa fecha! (Gracias.)
      ¡Besos!

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