En la madrugada del 1 de noviembre, cuando volví de mi alocada fiesta de Noche de Brujas, descubrí que alguien había dejado un huevo enorme ...

EL HUEVO MISTERIOSO

En la madrugada del 1 de noviembre, cuando volví de mi alocada fiesta de Noche de Brujas, descubrí que alguien había dejado un huevo enorme en mi puerta.


"¡Qué bien!", pensé, "¡un huevo de Pascua!" Luego me di cuenta de que todavía faltaba mucho para la Pascua y me llevé una desilusión. ¡Me encantan los huevos de chocolate!

Sin embargo, este huevo no parecía de chocolate, ya que estaba tibio, se movía un poco y, al pegar la oreja a la cáscara, pude escuchar unos ruiditos. ¡El huevo estaba vivo! Es decir, su contenido. El único huevo vivo que conozco es Humpty Dumpty, un irritante personaje literario.

Miré a ambos lados de la calle. El propietario del huevo no estaba por ninguna parte, así que tomé la caja y la entré a mi casa. Entonces se me ocurrió que, puesto que lo había rescatado de la intemperie, ahora tenía el deber de incubar el huevo. Como chica aplicada que soy, puse mi trasero a la obra de inmediato.


Mi madre pasó junto a mí y dijo:

—¡Qué lindo, hijita! ¡Pareces El pensador de Rodin! Eh... no estarás ensayando para posar desnuda en una clase de arte, ¿verdad?

—No, madre, tranquila —respondí—. Sólo estoy incubando un huevo gigante que alguien dejó en la puerta.

—Ah, bueno, menos mal —dijo mi madre, y siguió su camino como si el hecho de que yo estuviera incubando un huevo gigante no tuviera nada de raro. Es que mi madre es un poco excéntrica.

Después de largas horas de sacrificada tarea incubatoria... de acuerdo, lo admito, fueron veinte minutos muy aburridos en los que descubrí que no tengo vocación de mamá pájaro. Como sea, al final de esos veinte minutos se me ocurrió la brillante idea de delegar la tarea a un ser más compatible con largos períodos de sedentarismo. O sea, mi gato.


Al principio se mostró algo desconfiado, pero mi gato tiene la increíble capacidad de dormir la siesta en todos los lugares y posiciones imaginables (dormiría sobre mi cara si yo se lo permitiera), de modo que a los pocos minutos se hizo una bola sobre el huevo y empezó a dormir.

Listo. Ya tenía quien se encargara de incubar el huevo misterioso.

Finalmente el huevo dio señales de actividad. Dentro del mismo se escuchó un sonido como de pedorreo, y entonces...


Esta historia continuará... aquí.

G. E.

PD: Apuesto a que las palabras "posar desnuda" atraerán a unos cuantos babosos a través de Google, pero no se ilusionen porque éste NO ES ESE TIPO DE BLOG. Sorry! Si alguien va a aparecer sin ropas, será un hombre, y para mi propia satisfacción. ¡Viva la revolución feminista!

2 comentarios:

  1. Éste misterioso huevito se las trae! En casita tengo a mi inseparable Princesa Gatuna "Kimba", no creo que pueda darle la posta de incubar el huevito, acaba de ser madre y está atareadísima con la lactancia, aún son un chiquitines, ni siguiera abren los ojos.
    Bello y divertido. Dibujas muy bien... volveré prontito.
    Besitos.
    Cambio y fuera!!!

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    Respuestas
    1. ¡Felicita a tu gata de mi parte! :-) A mi gato lo pude poner sobre el huevo porque es soltero y además está castrado hace rato. O sea, no tiene obligaciones paternales ni planes de tenerlas :-D Si quieres leer el resto de la historia, pincha en la etiqueta "mi dragón".

      ¡Gracias por comentar y por el cumplido sobre mis dibujos! Besotes :-)

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