Los cerebritos somos personas bastante particulares, incomprensibles y a menudo simplemente estrafalarias. Y no me refiero al aspecto, aunqu...

EXPLICANDO A LOS CEREBRITOS

Los cerebritos somos personas bastante particulares, incomprensibles y a menudo simplemente estrafalarias. Y no me refiero al aspecto, aunque en general a los cerebritos nos importa poco la moda. (Eso no quiere decir que los cerebritos no sepamos vestirnos con un mínimo de elegancia; habrá algunos que metan la pata, pero cualquier cerebrito debería ser capaz de efectuar una tarea tan simple. Al fin y al cabo, hacemos cosas más complicadas, como inventar robots o escribir libros.)

Para empezar, un cerebrito no es un ser humano normal. ¿Recuerdan a los futbohólicos? Bueno, un cerebrito es bastante parecido, sólo que es una cruza entre un zombi, una esponja y un disco duro. Los cerebritos, en lugar de pensar en fútbol, estamos en una búsqueda constante e insaciable de información.


Asusta un poco, ¿verdad? :-D

En fin, ¿por qué nos interesa tanto la información? Ni idea. Pero si alguna vez han visto a un perro desesperarse por una salchicha, o un imán atraído hacia el hierro, o a un vampiro chupándole la sangre a su inocente víctima, más o menos podrán comprender cuál es la fuerza cósmica que impulsa a los cerebritos a llenar sus neuronas con datos y más datos. Es que no lo podemos evitar. Algunas personas se obsesionan con los deportes, otras con el sexo, otras con las cebras a cuadros; los cerebritos nos obsesionamos con el conocimiento y casi nada nos produce más placer.

La mayor felicidad de un cerebrito es tener un libro nuevo. Sin importar cuáles sean las otras opciones, el cerebrito gravitará inevitablemente hacia el libro nuevo. Bueno, tal vez la decisión sea un poco más difícil si una de las opciones es una barra de chocolate, porque, ejem, a algunos cerebritos del sexo femenino también nos apasiona el chocolate. Somos cerebritos... ¿cacaofílicos?... ¿chocohólicos? (cacaohólicos no porque suena feo).

En fin, denle un libro nuevo a un cerebrito y de inmediato verán su reacción de suprema felicidad:


Eso sí: asegúrense de que sea un libro que valga la pena, porque a los cerebritos nos molesta mucho perder nuestro tiempo con malos libros. ¡Es tiempo que podríamos haber empleado en adquirir información útil! Bueno, o quizás no tan útil pero interesante, como cuáles son los hábitos reproductivos de las anémonas o por qué los guisantes son esféricos en lugar de dodecaédricos (¿no les encanta la palabra "dodecaedro"?; a mí me fascina, y también los dodecaedros).

Los cerebritos han sido importantes a lo largo de la historia, de modo que hay unos cuantos muy famosos:

Albert Einstein
Marie Curie
Stephen Hawking
Emmett Brown
Lisa Simpson
Ciro Peraloca (también conocido como Giro Sintornillos)
Hermione Granger
Cerebro (el que trata de conquistar el mundo)
Thomas Edison
Doctor Frankenstein (aunque ése metió la pata)
Charles Xavier
Hedy Lamarr
Isaac Asimov
Spock (sí, el de las orejas puntiagudas)
R2D2
J. R. R. Tolkien (inventó varios idiomas, menudo cerebrito)
Gil Grissom
Sheldon Cooper y Amy Farrah Fowler

Y no me digan que R2D2 no es un cerebrito, ¡porque es más inteligente que la mitad de los personajes de La guerra de las galaxias! Especialmente Chewbacca. Vamos, que Chewbacca no hace más que quejarse durante toda la franquicia.

Cosas que no nos gustan a los cerebritos:

reality shows (disminuyen nuestro coeficiente intelectual)
personas menos interesantes que un libro
libros menos interesantes que un caracol (desperdicio de papel)
actividades monótonas
canciones idiotas y pegadizas (ocupan recursos mentales)
largas filas para hacer un trámite público
contradicciones evidentes (exasperan nuestra lógica)
estupidez general de la humanidad

Otra característica de los cerebritos: nuestra capacidad de concentración. Cuando un cerebrito está adquiriendo o poniendo en práctica sus conocimientos, casi nada podrá distraerlo de dicha actividad. Edison, por ejemplo, se encerraba a inventar cosas y se olvidaba de comer. Menos mal que estaba casado y su mujer le llevaba la comida, o habría muerto antes de inventar las lamparitas. Imagínense, todo este tiempo habríamos tenido que usar velas. Menudo inconveniente.

Un cerebrito concentrado es un cerebrito "en la zona". O sea, inmensamente feliz e inconsciente del paso del tiempo. Si acaso averiguan que el mundo va a acabar mañana, denle un libro a su cerebrito más cercano y éste se irá al más allá sin enterarse de lo que pasó.


En cuanto a mí, esta cerebrito se marchará ya mismito a leer un libro y a devorar al mismo tiempo un buen pedazo de chocolate :-)

G. E.

Artículo relacionado: ESCUCHANDO AL CEREBRITO.

2 comentarios:

  1. Me encantaría pertenecer a la comunidad de cerebritos. Aunque me inquietan algunos interrogantes. Por ejemplo:
    ¿Ser chocofóbico es un impedimento? O ¿Aserejé y Gangamstyle son canciones idiotas y pegadizas?
    Solicito contestación para interesarme (o no) en pertencer.
    Saludos.
    Gerardo Campani

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  2. Bueno, te perdonaremos esos defectos minúsculos si puedes mantener una conversación culta durante más de media hora :-D ¡Saludos!

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